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Empresas de clase mundial, un término que vale la pena rescatar


En la década de los 2000 comenzó a gestarse un término que en buena medida fue impulsado por la industria automotriz, pero que fue adoptado pronto por otros sectores como el de la construcción, bienes raíces y hasta alimentos.

Se trata del concepto Empresa de Clase Mundial, el cual de alguna manera se gestó como respuesta al proceso de globalización acelerado que tuvo lugar a partir de esos años, y donde para competir las compañías tuvieron que adaptar una serie de prácticas que las hicieran competitivas para no desaparecer, toda vez que las fronteras se habían “ampliado”.

¿Cuáles eran las características de esas empresas llamadas de Clase Mundial?

Pensar global: Se trataba de compararse con los mejores en otras latitudes para asegurar que se tenían las mejores prácticas de negocios.

Oportunidad en la crisis: Lejos de ver en la crisis (que ya se veía permanente) un problema, se fomentó la idea de que era una oportunidad de cambio para la organización.

Liderazgo visionario: Los gerentes pasaron de dar órdenes a incentivar la participación y los nuevos liderazgos en las empresas, enfocados en la satisfacción del cliente y la calidad a toda costa.

Mejora continua: La visión fue no solo hacer cambios de mejora en ciertos momentos, sino de manera permanente para lograr todo el tiempo estar por arriba de los estándares del sector.

Equipos horizontales: La idea del mando vertical perdió vigencia. De lo que se trataba ahora era de empoderar a los equipos de la organización para incentivar la creatividad y el componente de innovación.

La tecnología como aliado: Se comenzó a tomar en serio el papel de la tecnología y no como una herramienta para desplazar a los empleados, sino para ser un aliado estratégico de las empresas.

Incentivando el conocimiento: Se fortaleció la idea de capacitar a la gente, generar centros de innovación y/o hacer alianzas con entes de educación privada para mejorar la productividad de las organizaciones.

Proveedores aliados: La cadena de suministro dejó de ser percibida como una serie de empresas que tenían que satisfacer la demanda de insumos de las empresas. En su lugar se adoptó la idea de proveedores aliados que permitían bajar costos, agregar valor, motivar la innovación y compartir, procesos, valores y mejores prácticas.

Ser empresa de clase mundial era la búsqueda constante de lograr un lugar en el pódium de ganadores en la industria en la que se mueve nuestra empresa. 

El término Clase Mundial ha perdido fuerza a nivel mediático, casi nadie habla de él. Sin embargo, si algo nos dejó la globalización, fue darnos cuenta que estamos parados en una nueva realidad y que esa realidad requiere que nos re posicionemos como empresas, que seamos más proactivas.

Estoy seguro que dar un repaso a este concepto no vendría nada mal en estos nuevos tiempos de mayor competencia, retos e incertidumbre.

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