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Primero fracaso, luego emprendo, y viceversa


Tu liderazgo y el éxito de tu emprendimiento es relativo a los errores que en el camino se cometen.


“Estoy convencido de que se aprende más para el futuro de un fracaso que del éxito fulgurante”, sentenció José Antonio Villasante Cerro, director General Adjunto del Banco Santander, en el estudio Causas del fracaso de los emprendedores, de RedEmprendia, y coincido totalmente con él.

En principio no es lo mismo fracasar que ser un fracasado. El primer término se refiere a errar en la búsqueda de un objetivo. Y podemos tener muchos objetivos y por tanto errar muchas veces, siempre aprendiendo y madurando entre un fracaso y otro. Ser un fracasado, en cambio, se refiere a un estado de vida que tiene como constante la resignación y la nula inspiración por algo. Por tanto, implica mantenerte casi inerte ante las oportunidades de la vida.

Cuando uno fracasa una, dos, tres o mas veces justo lo que nos hace intentarlo de nuevo es el estar incentivados o inspirados por algo, activos, y esa misma situación es la que nos hace intentarlo de nuevo, pero de mejor forma cada vez, apoyándonos en la experiencia anterior.

Son varios los estudios que coinciden que 9 de cada 10 startup no llegan a los tres años de vida, pero algo queda claro, si de esos 9 emprendimientos nadie lo volviera a intentar, no habría tantos proyectos de negocios intentando todos los días echarse a andar. Es decir, muchos de los emprendimientos que vemos han fracasado antes, pero las mentes creativas de éstos no cesan hasta lograr consolidarlos.

¿A qué viene todo esto? A que muchos son los factores que te pueden llevar al fracaso, por ejemplo: el emprender solo en ratos libres, el creer que es el capital el que hace el ‘milagro’, no tener inversionistas que te agreguen valor, titubear en el proceso, no tener claro a quién diriges tu producto o servicio o esperar un ‘mejor’ momento para emprender, pero todos estos, y muchos otros más, son riesgos latentes que forman parte de la vida de los emprendedores y de los empresarios, incluso, “consolidados”.

En otras palabras, el fracaso, como los retos, forman parte del día a día de los que buscan tener éxito en los negocios, y se convierte en un baluarte cuando más que renegar de él o pretender que nunca suceda, lo aprovechamos para estar mejor preparados para los nuevos emprendimientos y nuevos negocios. En este sentido, fracasar también es digno de festejar, como el éxito, porque después de hacerlo una cosa es segura: somos mejores que ayer.

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